Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes La sugerencia atrajo a Diana. Las dos pequeñas y blancas figuras cruzaron corriendo la habitación, pasaron la puerta del cuarto de huéspedes y se lanzaron sobre el lecho al mismo tiempo. Y entonces algo se movió debajo de ellas, se oyó un sonido entrecortado y un grito, y alguien dijo con apagado acento:
- ¡Dios misericordioso!.
Ana y Diana nunca pudieron explicarse cómo saltaron del lecho y salieron del cuarto. Sólo sabían que después de una frenética carrera se hallaron subiendo la escalera de puntillas, muertas de frío.
- ¡Oh! ¿Quién era? ¿Qué era eso? – murmuró Ana castañeteando los dientes de frío y miedo.
- Era tía Josephine – dijo Diana ahogándose de la risa –. Oh, Ana, era tía Josephine, aunque no sé cómo ha llegado hasta allí. Oh, sé que estará furiosa. Es terrible, realmente terrible, pero ¿has visto alguna vez algo tan gracioso, Ana?.
- ¿Quién es tu tía Josephine?.
- Es tía de papá y vive en Charlottetown. Es horriblemente vieja, debe tener como setenta años, y creo que nunca ha sido joven. Esperábamos su visita, pero no tan pronto. Es muy estirada y rencorosa, y protestará hasta cansarse por esto; la conozco bien. Bueno, tendremos que dormir con Minnie May, y no te imaginas cómo patea.