Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes cosas más horripilantes. Hay una dama blanca que camina por el arroyo a esta hora de la tarde, que mueve los brazos y da gritos horribles. Aparece cuando está a punto de morir algún familiar. Y el rincón que hay al lado de Idlewild está embrujado por el fantasma de una criatura asesinada; se desliza por detrás y le pone sus helados deditos sobre la mano, asÃ. Oh, Marilla, sólo pensar en ello me hace estremecer. Y hay un hombre sin cabeza que camina por el sendero y también esqueletos que brillan entre las ramas. Oh, Marilla, por nada del mundo irÃa al Bosque Embrujado. Estoy segura de que saldrÃan manos de detrás de los árboles y me apresarÃan.
- Los fantasmas no existen, Ana.
- Sà – gritó ansiosamente la niña –. Sé de gentes que los han visto. Charlie Sloane dice que su abuela vio a su abuelo arrear las vacas una noche, cuando hacÃa un año que estaba enterrado. Usted sabe que la abuela de Charlie Sloane no es dada a contar cuentos. Es una mujer muy religiosa. Y el padre de la señora Thomas fue perseguido una noche por una oveja de fuego con la cabeza cortada y colgándole de la piel. Dijo que sabÃa que era el espÃritu de su hermano que le prevenÃa que morirÃa a los nueve dÃas. No fue asÃ, pero murió a los dos años, de manera que usted ve que fue cierto, Y Ruby Gillis dice...