Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes - Precisamente por eso deberÃa tenerme lástima – dijo Ana –, porque el pensamiento de que todo fue culpa mÃa es el que torna el asunto tan duro. Si pudiera echarle la culpa a 94
alguien me sentirÃa muchÃsimo mejor. Pero, ¿qué habrÃa hecho usted, Marilla, si la hubieran desafiado a caminar por un tejado?.
- Quedarme en tierra firme y dejar pasar el reto. ¡Vaya disparate!.
- Pero usted tiene fuerza de voluntad, Marilla. Yo no. Sólo sentà que no podÃa soportar el desprecio de Josie Pye. Hubiera alardeado ante mà toda la vida. Y pienso que ya tengo tanto castigo, que no necesita estar enfadada conmigo, Marilla. Después de todo, desmayarse no tiene nada de lindo. Y el doctor me hacÃa muchÃsimo daño cuando me arreglaba el tobillo. No podré salir durante seis o siete semanas y me perderé la nueva maestra. Ya no será nueva cuando yo pueda ir a la escuela. Y Gil... cualquiera me aventajará en clase. Oh, estoy mortalmente afligida. Pero trataré de soportarlo todo valerosamente sólo con que usted no esté enfadada conmigo, Marilla.
- Bueno, no estoy enfadada – dijo Marilla –. Eres una niña con mala suerte, de eso no hay duda; pero como tú dices, tendrás que sufrir por ello. Y ahora, trata de tomar un poco de sopa.