Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes - ¡Cuán perfectamente hermoso! – suspiró Diana, que pertenecÃa a la misma escuela de crÃticos que Matthew –. No veo cómo puedes sacar historias tan estremecedoras de tu cabeza. Quisiera tener una imaginación como la tuya.
- La tendrÃas si la cultivaras – dijo Ana –. He pensado un plan, Diana. Fundemos tú y yo un club de cuentos y escribamos para practicar. Te ayudaré hasta que puedas hacerlos sola. Debes cultivar la imaginación. La señorita Stacy lo dice. Lo único que debe hacerse es tomar por el buen camino. Le conté lo del Bosque Embrujado, pero me dijo que equivocamos la senda con eso.
Asà fue como el club de cuentos empezó a existir. Al principio estuvo limitado a Ana y Diana, pero luego se extendió para incluir a Jane Andrews y Ruby Gillis y a una o dos más que querÃan cultivar su imaginación. No se permitieron varones, aunque Ruby opinaba que su admisión lo harÃa más excitante; cada miembro debÃa presentar un cuento semanal.