Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes - Es muy interesante – dijo Ana a Matthew –. Cada una debe leer su cuento en voz alta y todos los comentamos. Los vamos a guardar como reliquias y los haremos leer a nuestros descendientes. Cada una escribe con seudónimo. El mÃo es Rosamund Montmorency. Las niñas se portan bastante bien. Ruby Gillis es algo sentimental. Pone demasiado amor en sus cuentos y usted sabe que eso es preferible que falte y no que sobre. Jane nunca lo pone, porque dice que la hace sentirse muy tonta cuando debe leerlo en voz alta. Los cuentos de Jane son extremadamente sensatos. Diana pone demasiados crÃmenes en los suyos. Dice que las más de las veces no sabe qué hacer con los personajes, de manera que los mata para librarse de ellos. La mayorÃa de las veces tengo que sugerirles un tema, pero no me cuesta, pues tengo millones de ideas.
- Creo que ese asunto de los cuentos es la mayor de las tonterÃas – gruñó Marilla –.
Tienen un montón de simplezas en sus cabezas y gastan tiempo que podrÃan dedicar a las lecciones. Leer cuentos es malo, pero escribirlos es peor.
- Pero tenemos cuidado de que todos contengan una moraleja, Marilla – explicó Ana –.