Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes Siempre insisto sobre eso. Todos los buenos son recompensados y los malos adecuadamente castigados. Estoy segura de que debe tener un efecto total. La moral es algo grande; así lo dice el señor Allan. Le leí uno de los cuentos a él y a su esposa y ambos estuvieron de acuerdo en que la moraleja era excelente. Solo que rieron donde no debían. Me gusta más cuando la gente llora al llegar a las partes patéticas. Diana escribió a su tía Josephine sobre nuestro club y ésta contestó que debíamos enviarle algunos de nuestros cuentos. De manera que copiamos cuatro de los mejores y se los remitimos. La señorita Josephine Barry escribió que nunca había leído algo tan divertido. Eso nos sorprendió un poco porque los cuentos eran muy patéticos y casi 106
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todos morían. Pero estoy contenta de que le gustaran a la señorita Barry. Eso demuestra que nuestro club hace algún bien en el mundo. La señora Allan dice que ése debe ser el objeto de todos nuestros actos. Trato siempre de que así sea, pero muy a menudo lo olvido cuando me divierto. Espero que cuando crezca seré un poco como la señora Allan. ¿Le parece que hay perspectivas, Marilla?.
- No diría que muchas – fue la alentadora respuesta –. Estoy segura de que la señora Alla nunca fue una criatura tonta y olvidadiza como tú.