Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes - ¡Oh, no!, Marilla, de verdad que quiero escucharlo – exclamó Ana, contrita –. No diré una sola palabra más. Sé que hablo demasiado, pero estoy tratando de vencerme y, aunque digo demasiadas cosas, quedan muchas que quisiera decir y no las digo. Por favor, cuéntemelo.
- Bueno, la señorita Stacy quiere organizar una clase entre los escolares adelantados que quieran hacer los exámenes de ingreso en la Academia de la Reina. Vino a preguntarnos a Matthew y a mà si nos gustarÃa que tú participaras. ¿Qué opinas, Ana? ¿Te gustarÃa ir a la Academia de la Reina y estudiar magisterio?.
- ¡Oh, Marilla! – Ana se arrodilló y le tomó las manos –. Ha sido el sueño de mi vida; es decir, durante los últimos seis meses, desde que Ruby y Jane comenzaron a hablar del ingreso. Pero no dije nada, porque lo suponÃa inútil. Me gustarÃa muchÃsimo ser maestra. Pero, ¿no será muy caro? El señor Andrews dice que le cuesta ciento cincuenta dólares hacer entrar a Prissy, y eso que ella no era un fracaso en geometrÃa.