Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes - De cualquier modo, me parece una deslealtad para con Matthew el encontrar placer en esas cosas ahora que él se ha ido – le dijo tristemente a la señora Allan una tarde que se hallaban juntas en el jardÃn de la misión –. Lo echo mucho de menos, todo el tiempo, y asà y todo, señora Allan, el mundo y la vida me parecen hermosos e interesantes. Hoy Diana dijo algo gracioso y me encontré riendo. Cuando aquello ocurrió pensé que nunca podrÃa volver a reÃr. Y me parece que no deberÃa hacerlo.
- Cuando estaba Matthew, le agradaba oÃrte reÃr, y también le gustaba saber que hallabas placer en las cosas agradables que te rodeaban – dijo la señora Allan bondadosamente –.
Ahora simplemente está ausente y eso le continúa gustando. Tengo la seguridad de que no debemos cerrar nuestros corazones a las sanas influencias que nos ofrece la naturaleza. Pero comprendo tus sentimientos. Creo que todos experimentamos lo mismo. Nos resistimos a la idea de que algo pueda alegrarnos cuando alguien a quien amamos ya no está para disfrutar con nosotros, y sentimos como si fuéramos infieles a nuestra pena cuando vemos que vuelve a nosotros el interés por la vida.