Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos Ah, casi me olvido de contarte… Sally Nelson me ha pedido que sea una de sus damas de honor. Se casará a fines de junio en Bonnyview, la casa veraniega del doctor Nelson, en la costa. Se casa con Gordon Hill. Nora Nelson será la única soltera de las seis hijas del doctor. Jim Wilcox sale hace años con ella («intermitentemente», como dice Rebecca Dew), pero nunca llegan a nada y ya nadie piensa que lo harán. Le tengo mucho cariño a Sally, pero conozco muy poco a Nora. Es bastante mayor que yo, muy reservada y altanera. Pero me gustaría hacerme amiga suya. No es bonita ni brillante ni encantadora, pero tiene algo. Me da la impresión de que valdría la pena.
Hablando de casamientos, el mes pasado Esme Taylor se casó con su doctor en Filosofía. Como fue un miércoles por la tarde, no pude ir a la iglesia a verla, pero todos dicen que estaba bellísima y feliz y que Lennox tenía aspecto de saber que había hecho lo correcto y gozaba de la aprobación de su conciencia. Cyrus Taylor y yo somos grandes amigos. Con frecuencia habla de la cena, a la que ahora considera una gigantesca broma.
«Desde entonces, no me he atrevido a ponerme de malhumor», me confesó. «Mamá podría acusarme de coser edredones la próxima vez».
Y luego me encarga que le envíe saludos a «las viudas». Gilbert, la gente es deliciosa, la vida es deliciosa y yo soy, por siempre