Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos A veces contemplamos los buques que entran en el puerto adelantándose al viento, sobre un camino de agua reluciente, por el aire transparente de la primavera y Elizabeth se pregunta si su padre estará a bordo de alguno de ellos. Se aferra a la esperanza de que pueda regresar algún día. No imagino por qué no lo hace. Estoy segura de que vendría si supiera qué tiene una hija tan adorable aquí, esperándolo. Supongo que no se da cuenta de que ya es toda una señorita… Debe de recordarla todavía como la pequeña que le costó la vida a su esposa.
Pronto habré terminado mi primer año en la escuela Secundaria de Summerside. El primer cuatrimestre fue una pesadilla, pero los dos últimos han sido muy agradables. Los Pringle son personas encantadoras. ¿Cómo pude alguna vez compararlos con los Pye? Sid Pringle me ha traído un ramo de flores, hoy. Jen va a ser líder de su clase y me han contado que la señorita Ellen dijo que soy la única maestra que ha sabido comprender a la muchacha. El único pinche en mi lecho de rosas es Katherine Brooke, que sigue mostrándose antipática y distante. Ya no intentaré más ser su amiga. Al fin y al cabo, como dice Rebecca Dew, todo tiene su límite.