Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos Álamos Ventosos, 5 de enero. La calle donde caminan (o deberían caminar) los fantasmas
Mi estimado amigo:
Eso no es nada que haya escrito la abuela de la tía Chatty. Es algo que hubiera escrito, si se le hubiese ocurrido.
Mi propósito del Año Nuevo ha sido escribir cartas de amor sensatas. ¿Crees que algo así sea posible?
He dejado la querida Tejas Verdes, pero he vuelto a la querida Álamos Ventosos. Rebecca Dew había encendido la estufa de la torre y me había calentado la cama con una bolsa de agua caliente.
Me alegra tanto que me guste Álamos Ventosos. Sería espantoso vivir en un sitio que no me gustara, que no me resultara amistoso, que no me dijera: «Me alegro de que hayas vuelto». Álamos Ventosos me lo dice. Es un poco anticuada y mojigata, pero me quiere.
Y me alegré de ver a las tías Kate y Chatty y a Rebecca Dew. No puedo dejar de ver sus aspectos graciosos, pero con todo, las quiero mucho. Ayer, Rebecca Dew me dijo algo muy lindo.
«La Calle del Fantasma ha sido un lugar diferente desde que usted llegó, señorita Shirley».