Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos Desde luego, pienso que la señorita Minerva disfruta siendo el centro de atención, y obtiene mucha satisfacción de sus tragedias. Son para ella lo que un marido y niños son para otras mujeres. Pero, ay, Gilbert, aunque nos pongamos muy viejos con los años, nunca veamos la vida como una tragedia, y disfrutemos de ella. Creo que detestaría una casa de ciento veinte años. Espero que cuando consigamos nuestra casa de los sueños, sea nueva, sin fantasmas ni tradiciones, y si eso no es posible, que al menos haya sido ocupada por personas razonablemente felices. Jamás olvidaré mi noche en la Casa Tomgallon. Y por una vez en la vida, me topé con alguien que hablaba más que yo.