Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos —Será el final de todo, señorita Shirley —sollozó.
—Tesoro, esperemos que sea solamente un nuevo comienzo —dijo Ana alegremente.
Pero hasta ella se sentÃa oprimida. No habÃa sabido nada del padre de Elizabeth. Su carta no le habÃa llegado nunca, o a él no le importaba nada de la niña. Y si ése era el caso, ¿qué serÃa de Elizabeth? Bastante mala habÃa sido su niñez pero ¿qué podÃa esperarse de los años venideros?
—Esas dos ancianas la tratarán siempre con mucho rigor —habÃa dicho Rebecca Dew.
Ana sentÃa que habÃa mucha verdad en el comentario.