Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea »Mi tÃo adoptó un gato, fue un dÃa a su casa y no se quiso ir. TÃo le deja dormir en su mesedora y mi tÃa dice que lo cuida más que a sus propios hijos, eso no es verdad, debemos ser buenos con los gatos y darles leche fresca pero no debemos ser mejores con ellos que con nuestros propios hijos, esto es todo lo que puedo pensar y nada más.
»Edward Blake Clay».
La carta de St. Clair Donnell es, como de costumbre, breve y va derecho al grano. St. Clair nunca gasta palabras. No creo que eligiera el tema ni que haya agregado la posdata por malicia. Es sólo que no tiene mucho tacto o imaginación.
«Querida Srta. Shirley.
»Nos ha pedido que describamos algo raro que hayamos visto. Yo describiré el Salón de Avonlea. Tiene dos puertas, una adentro y otra afuera. Tiene seis ventanas y una chimenea. Tiene dos extremos y dos lados. Está pintado color azul. Esto es lo que lo hace raro. Está en el camino bajo que va a Carmody. Es el tercero de los edificios importantes de Avonlea. Los otros son la iglesia y la herrerÃa. Allà hace reuniones el club, y lecturas y conferencias.
»Suyo sinceramente.
»James Donnell.
»P.S. El salón es azul muy brillante».