Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea He guardado lo mejor para el final. Te ríes de mí porque pienso que Paul es un genio pero estoy segura que su carta te convencerá de que es un niño poco común. Paul vive con su abuela, junto a la playa, y no tiene compañeros de juego… verdaderos compañeros. Recordarás que nuestro profesor de pedagogía nos decía que no debíamos tener «preferencias» entre nuestros alumnos, pero no puedo evitar querer a Paul Irving más que a los otros. Aunque no creo que esto traiga mal alguno, pues todos quieren a Paul, hasta la señora Lynde que dice que nunca hubiera creído que llegaría a gustarle tanto un yanqui. También lo quieren mucho sus compañeros de escuela. A pesar de sus sueños y fantasías no hay en él nada de debilidad o feminidad. Es muy varonil y se destaca en todos los juegos. Recientemente luchó con St. Clair Donnell porque dijo que el Union Jack iba delante de «las barras y estrellas» como bandera: El resultado de la batalla fue un empate y un acuerdo mutuo para adelante respecto al patriotismo de ambos. St. Clair dice que él puede pegar más fuerte, pero que Paul da más veces.
Ésta es la carta de Paul:
«Mi querida señorita,