Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Hace mucho tiempo —comenzó Diana— esta granja pertenecÃa al anciano señor David Gray. Él no vivÃa en ella. VivÃa en la que ahora pertenece a Silas Sloane. TenÃa un hijo, Jordán, quien un invierno se fue a trabajar a Boston y se enamoró de una joven llamada Hester Murray. Trabajaba en una tienda pero odiaba su tarea. Criada en el campo, siempre ansiaba regresar. Cuando Jordán le pidió que se casara con él, ella dijo que lo harÃa si la llevaba a algún lugar tranquilo donde sólo viera campos y árboles. De modo que la trajo a Avonlea. La señora Lynde dijo que él corrÃa un gran riesgo al casarse con una yanqui, y es verdad que Hester era muy delicada y muy mala ama de casa; pero mamá dice que era muy bonita y dulce y que Jordán besaba el suelo que ella pisaba. Bueno, el señor Gray le dio a Jordán esta finca, el joven edificó una casita pequeña aquà detrás y la pareja vivió en ella durante cuatro años. Ella no salÃa mucho y nadie venÃa a verla excepto mamá y la señora Lynde. Jordán le hizo este jardÃn y ella estaba loca de alegrÃa y pasaba aquà la mayor parte del tiempo.