Ana, la de Avonlea

Ana, la de Avonlea

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—Creo que la escuela es muy divertida —le dijo Davy a Marilla al regresar a casa—. Dijiste que me iba a resultar muy difícil estar tanto tiempo sentado y así es, casi es completamente cierto; pero se pueden retorcer las piernas debajo del pupitre y eso ayuda mucho. Es espléndido tener tantos niños con quienes jugar. Me siento con Milty Boulter y es excelente. Es más alto que yo, pero yo soy más ancho. Es mejor estar en los asientos de atrás, pero no puedo hacerlo hasta tener las piernas lo suficientemente largas como para que lleguen al suelo. Milty hizo un retrato de Ana en su pizarra y era tan horriblemente feo que le dije que si hacía dibujos de Ana como ése le daría una paliza durante el recreo. Primero pensé en hacer un retrato suyo con cuernos y cola, pero temía herir demasiado sus sentimientos, y Ana dice que nunca hay que lastimar los sentimientos de nadie. Debe ser terrible tener los sentimientos heridos. Es mejor dar un golpe a un niño que herir sus sentimientos. Milty dijo que no me tenía miedo, pero que le cambiaría el nombre por complacerme, de modo que borró el nombre de Ana y escribió Barbara Shaw. Milty no quiere a Barbara porque ella dice que él es un niño delicado y una vez le golpeó con suavidad la cabeza.

Dora dijo puntillosamente que le gustaba el colegio; pero estaba muy quieta, más que de costumbre; y cuando Marilla la envió arriba a acostarse, comenzó a llorar.


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