Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea El tÃo Abe, nuestro bien conocido profeta meteorológico, predice una violenta tormenta con truenos y relámpagos para la tarde del veintitrés de mayo, que comenzará a las siete en punto. El área de la tormenta cubrirá la mayor parte de la provincia Quienes tengan que viajar esa tarde, será mejor que lleven sus paraguas e impermeables.
—El tÃo Abe ha predicho realmente una tempestad para algún momento de esta primavera —dijo Gilbert—. Pero ¿supones que el señor Harrison va en realidad a ver a Isabella Andrews?
—No —respondió riendo Ana—. Estoy segura de que sólo va a jugar al ajedrez con su padre, pero la señora Lynde dice que sabe que Isabella Andrews debe estar por casarse, pues esta primavera está de muy buen talante.
El pobre tÃo Abe se sintió algo indignado por las notas. Sospechó que el «Observador» se estaba burlando de él. Negó airadamente haber asignado fecha particular a su tormenta, pero nadie le creyó.