Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —SÃ, y no sé si incluso él lo conseguirá. Tengo entendido que para el señor Chase nadie es lo bastante bueno para Stella. Un granjero común y corriente no tendrÃa la menor posibilidad. Por eso no quiero que te crees problemas enamorándote de una muchacha a la que no podrÃas conseguir jamás. Te doy un consejo de amiga. Estoy segura de que tu madre pensarÃa lo mismo que yo.
—Ah, gracias… ¿Y qué tipo de muchacha es ella? ¿Es guapa?
—Bueno, admitiré que no es una belleza. Yo quiero mucho a Stella, pero es un poquito pálida y retraÃda. No es muy fuerte, pero creo que el señor Paxton tiene dinero. En mi opinión, serÃa una boda ideal y no quiero que nadie lo eche a perder.
—¿Por qué no invitó al señor Paxton a su fiesta y le pidió a él que le hiciera pasar una buena velada a su Stella? —preguntó Alden, bastante furioso.
—Sabes que un ministro no vendrÃa a un baile, Alden. Pero no seas malo, y ocúpate de que Stella lo pase bien.
—Ah, voy a hacer que se divierta como loca. Buenas noches, señora Blythe.
Alden se fue abruptamente. Ya sola, Ana se echó a reÃr.