Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Y me gusta. Pero… ¿sabes?, tiene fama de ser muy inconstante. He oÃdo decir que ninguna muchacha puede retenerlo mucho tiempo. Muchas lo han intentado, y han fallado. No me gustarÃa ver que te deja asà como asÃ, si cambia de idea.
—Creo que se equivoca con respecto a Alden, señora Blythe —dijo Stella, despacio.
—Eso espero, Stella. Si fueras otro tipo de muchacha… alegre y dicharachera, como Eileen Swift…
—Ah, caramba, tengo que irme —dijo Stella—. Papá está solo.
Cuando ella se hubo ido, Ana sonrió. «Creo que Stella se fue jurando en secreto que va a demostrarles a los amigos entrometidos que ella puede retener a Alden y que ninguna Eileen Swift pondrá jamás las garras sobre él. Ese pequeño movimiento de la cabeza y el súbito rubor de las mejillas me lo dijeron. Suficiente para los jóvenes. Me temo que los mayores serán nueces más difÃciles de partir».