Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Tiene una casa muy bonita… de verdad casa muy bonita, señora Blythe. Yo siempre pensaba que me gustarÃa tener una casa grande, pero siendo nosotros dos y Seraphine, solos, y además, ¿de dónde Ãbamos a sacar el dinero?, y Anthony no querÃa ni hablar de eso. Le tenÃa muchÃsimo cariño a la vieja casa. Yo pienso venderla si me hacen una buena oferta, y me irÃa a vivir a Lowbridge o a Mowbray Narrows, donde decida que sea el mejor lugar para una viuda. El seguro de Anthony me vendrá bien. Digan lo que dijeren es mejor soportar la pena con el estómago lleno que vacÃo. Usted lo sabrá en carne propia cuando enviude… aunque espero que falten muchos años todavÃa. ¿Cómo anda el doctor? Ha sido un invierno con muchos enfermos, asà que supongo que le habrá ido muy bien… ¡Ah, pero qué agradable familia tiene! ¡Tres niñas! Ahora está muy bien, pero ya verá cuando lleguen a la edad de los novios. No porque yo haya tenido mucho problema con Seraphine. Ella era tranquila… como el padre… y empecinada como él. Cuando se enamoró de John Whitaker, estaba decidida a casarse con él, aunque yo dijera lo contrario. ¡Un serbal! ¿Por qué no lo hizo plantar junto a la puerta del frente? Es muy bueno ese árbol para ahuyentar a las hadas.
—¿Pero quién quiere ahuyentar a las hadas, señora Mitchell?