Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside De modo que Nan y Dovie pasaban casi todo el tiempo libre juntas en el muelle, donde por lo general habÃa uno o dos barcos con las velas plegadas, y el Valle del Arco Iris casi no vio a Nan ese agosto. A los otros niños de Ingleside, Dovie no les caÃa muy bien, y el sentimiento era recÃproco. Ella le habÃa hecho una broma a Walter, y Di se habÃa puesto furiosa y «le habÃa dicho algunas cosas». Dovie, al parecer, era amiga de hacer bromas. Tal vez fue por eso que ninguna de las otras niñas de Glen hizo intento alguno por quitársela a Nan.
—Ah, por favor, dime —rogó Nan.
Pero Dovie se limitó a guiñar un ojo con aire travieso y le dijo a Nan que era demasiado pequeña para que le contara algo semejante. Esto era enloquecedor.
—Por favor, cuéntame, Dovie.
—No puedo. Me lo contó en secreto la tÃa Kate y se murió. Yo soy la única persona en el mundo que lo sabe ahora. Cuando me lo contó, le prometà que no se lo dirÃa a nadie. Tú se lo contarÃas a alguien… no podrÃas evitarlo.
—¡No se lo contarÃa a nadie! ¡Sà que podrÃa evitarlo! —exclamó Nan.
—La gente dice que en Ingleside os lo contáis todo. Susan te lo sonsacarÃa, con el tiempo.
—No. Yo sé muchas cosas que nunca le he contado a Susan. Secretos. Yo te contaré los mÃos y tú me contarás los tuyos.