Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside Había muchas cosas para organizar. Quién se sentaría junto a quién… no se podía, por ejemplo, sentar a la señora de Simon Millison junto a la señora de William McCreery, pues no se hablaban debido a un antiguo entredicho que databa de la época en que iban a la escuela. Luego estaba la cuestión de a quién invitar… porque era privilegio de la anfitriona invitar a algunas otras señoras además de aquellas que pertenecían a la Asociación.
—Voy a invitar a la señora Best y a la señora Campbell —dijo Ana.
Susan vaciló.
—Son recién llegadas, mi querida señora —dijo, como quien dice: «Son cocodrilos».
—El doctor y yo también fuimos recién llegados, Susan.