Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —No deben decir esas cosas delante de una jovencita como Edith —dijo Celia, haciendo un guiño a las demás.
—¿TodavÃa no se ha comprometido Ada? —preguntó Emma Pollock.
—No, no exactamente —dijo la señora Millison—. Tiene esperanzas, nada más. Pero ya pescará algo. Esas muchachas tienen habilidad para pescar maridos. Su hermana Pauline se casó con la mejor granja del puerto.
—Pauline es guapa pero tiene la cabeza tan llena de tonterÃas como siempre —dijo la señora Milgrave—. A veces pienso que no aprenderá jamás.
—Ah, sà que aprenderá —dijo Myra Murray—. Algún dÃa tendrá hijos propios y adquirirá sabidurÃa de ellos… como usted y yo.
—¿Y dónde van a vivir Lem y Dorothy? —preguntó la señora Meade.
—Ah, Lem compró una granja en Upper Glen. La vieja granja de los Carey, donde la pobre señora de Roger Carey asesinó a su esposo.
—¡Asesinó a su esposo!
—Ah, no digo que él no se lo tuviera bien merecido, pero todos pensamos que ella fue demasiado lejos. SÃ, le puso veneno para la maleza en el té… ¿o fue en la sopa? Todo el mundo lo sabÃa pero nunca se hizo nada. El carrete de hilo, por favor, Celia.