Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Después de la escuela, Di se va a la casa de Jessie Reese, y Nan tiene un hueso en la pierna —dijo Susan, con la impresión de que era graciosa—. Además, serÃa demasiado tarde. Los del comité quieren tener todas las tortas para las tres, asà pueden cortarlas y arreglar las mesas antes de irse a sus casas a comer. ¿Por qué extraña razón no quieres ir, gordita, si siempre te gusta tanto ir a buscar la correspondencia?
Rilla era algo gordita, pero odiaba que la llamaran asÃ.
—No quiedo hedid mis zentimientoz —explicó, muy seria.
Susan rió. Rilla empezaba a decir cosas que hacÃan reÃr a la familia. Ella nunca entendÃa por qué se reÃan, porque ella hablaba siempre en serio. Sólo mamá no se reÃa nunca; no se habÃa reÃdo ni siquiera cuando averiguó que Rilla pensaba que papá era un asesino.
—La función es para juntar dinero para los pobres niñitos que no tienen papá ni mamá —le explicó Susan… ¡como si ella fuera una niña que no entendÃa nada!
—Zo zoy cazi una huédfana —dijo Rilla—. Tengo nada máz que un papá y una mamá.
Susan volvió a reÃr. Nadie entendÃa.