Ana la de La Isla
Ana la de La Isla En cinco dÃas más Diana estarÃa casada. «La Cuesta del Huerto» era un remolino de confituras, bebidas y guisos, pues iba a festejarse una boda de las que harÃan época. Ana, por supuesto, iba a ser la dama de honor, tal como habÃan convenido cuando Diana y ella tenÃan 12 años de edad; y Gilbert venÃa de Kingsport a cumplir sus obligaciones de padrino. Ana disfrutaba inmensamente de la excitación de todos estos preparativos, pero en el fondo de su corazón sentÃa un ligero dolorcillo. En cierto sentido, perdÃa a su querida y vieja compañera. La nueva casa de Diana estarÃa a tres kilómetros de «Tejas Verdes» y la antigua amistad que las unÃa ya no volverÃa a ser la misma. Ana miró la luz de la ventana de Diana y pensó en cuánto habÃa significado para ella durante los años pasados. Ya no volverÃa a brillar en los crepúsculos de estÃo. Dos enormes lágrimas se desprendieron de sus ojos grises.
—¡Oh! —suspiró—, ¿por qué la gente tiene que crecer… y casarse… y cambiar?