Ana la de La Isla

Ana la de La Isla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Stella se dio a la lectura de «Mis sepulcros» acompañando con risas sus trágicos párrafos; Rusty dormía el sueño de los gatos justo sobre un manuscrito de Jane Andrews que relataba las vicisitudes de una hermosa doncella de quince años que partía como enfermera rumbo a una colonia de leprosos, donde, por supuesto, contraía la horrible enfermedad y moría presa de ella. Ana, mientras tanto, hojeaba los otros cuentos y recordaba los viejos tiempos en Avonlea, cuando las socias del Club de Cuentos escribían sus historias sentadas al amparo de los abetos o de los pinos junto al arroyo. ¡Cuánto se habían divertido! Mientras leía, volvían a ella el sol y la alegría de aquellos veranos. Toda la gloria de Grecia o la grandeza de Roma no podían compararse con aquellas historias llenas de lágrimas y desventuras. Entre los originales, Ana halló uno escrito en hojas de papel de envolver. La risa iluminó sus ojos grises al recordar el momento y lugar donde había creado su obra. La había escrito el día en que se había caído por el tejado del gallinero de las Copp en el camino Tory.

Ana le echó un vistazo y de repente se encontró leyéndolo atentamente. Era un corto diálogo entre ásteres y guisantes, canarios silvestres en los arbustos color de lila y el espíritu guardián del jardín. Cuando hubo terminado, se quedó sentada con la vista clavada en el espacio y al irse Stella alisó el arrugado manuscrito.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker