Ana la de La Isla

Ana la de La Isla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Dejaré aquí mis sueños y fantasías para que alegren a las nuevas ocupantes —dijo Ana recorriendo con la vista su hermoso cuarto azul, donde había pasado tres años felices. Arrodillada para rezar junto a la ventana, se inclinaba ahora hacia ella para contemplar el crepúsculo tras los pinos. Se preguntaba si los viejos sueños podían encantar una habitación; si cuando uno deja para siempre el cuarto donde ha sufrido, disfrutado, reído y llorado no queda algo invisible e intangible que permanece allí eternamente como un pedazo de la propia alma.

—Yo creo —opinó Phil— que el cuarto donde se ha soñado, donde uno se ha sentido triste o contento, donde se ha vivido, se convierte en algo inseparable de nosotros mismos y adquiere algo de la propia personalidad. Estoy segura de que si entrara en esta habitación dentro de cincuenta años, oiría una vocecilla que me diría: «Ana, Ana». ¡Qué bien lo hemos pasado aquí! ¡Cuántas bromas y qué camaradería! En junio me casaré con Jo y sé que me encontraré trasportada al séptimo cielo, pero en este momento desearía que la vida de Redmond no terminara jamás.

—Yo también soy tan irresponsable en este instante como para desearlo —admitió Ana—. Así nos aguarden en el futuro las alegrías más profundas, nunca podrán compararse con la vida deliciosa e irreflexiva que hemos llevado aquí. Esto ha concluido para siempre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker