Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —No debió haberla criticado por su apariencia, Rachel.
—Marilla Cuthbert, ¿no querrá decir que está defendiendo el terrible despliegue de mal carácter que acabamos de presenciar? —preguntó la indignada señora Rachel.
—No —dijo Marilla en voz baja—. No estoy tratando de disculparla. Se ha comportado muy mal y tendré que reprenderla. Pero tenemos que ser indulgentes con ella. Nunca le han enseñado cómo debe comportarse. Y usted ha sido muy dura con ella, Rachel.
Marilla no pudo evitar pronunciar esta última frase, aunque volvió a sorprenderse por lo que hacÃa. La señora Rachel se incorporó con aire de ofendida dignidad.