Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Ana Shirley, que no te vuelva a oÃr hablar asà de tu maestro —dijo Marilla bruscamente—. No vas a la escuela para criticarlo. Creo que él puede enseñarte algo a ti. Y es tu obligación aprender. Y quiero que comprendas bien que no debes venir a casa contando cosas como ésas. Eso es algo que no puedo aceptar. Espero que hayas sido una buena niña.