Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Claro que lo fui —dijo Ana, complacida—. Y tampoco me resultó tan difÃcil como se imaginaba. Me senté junto a Diana. Nuestro banco está al lado de la ventana y podemos ver el Lago de Aguas Refulgentes. Hay un montón de niñas en la escuela y jugamos magnÃficamente a la hora de comer. ¡Es tan hermoso tener un grupo de niñas con quienes jugar! Pero, por supuesto, Diana me gusta más que ninguna y siempre será asÃ. Adoro a Diana. Estoy muchÃsimo más atrasada que las otras. Todas están en el quinto texto y yo sólo en el cuarto. Me siento algo triste por esa razón; pero ninguna de ellas tiene tanta imaginación como yo, como pronto averigüé. Hoy tuvimos lectura, geografÃa, historia nacional y dictado. El señor Phillips dijo que mi ortografÃa es horrible y alzó mi pizarra llena de correcciones para que todo el mundo pudiera verla. Me sentà tan mortificada, Marilla; supongo que podrÃa haber tenido mejores modos con una extraña. Ruby Gillis me dio una manzana y Sophia Sloane me pasó una encantadora postal color rosa con «¿Puedo verte en casa?» escrito en ella. Tengo que devolvérsela mañana. Y Tillie Boulter me dejó usar su anillo toda la tarde. ¿Puedo quedarme con alguno de esos alfileres de perla que hay en el viejo alfiletero del desván, para hacerme un anillo? Y, ¡oh, Marilla!, Jane Andrews me dijo que Minnie MacPherson le dijo que habÃa escuchado a Prissy Andrews decirle a Sara Gillis que yo tenÃa una nariz muy bonita. Marilla, es el primer piropo que me han hecho en toda mi vida; no puede imaginarse lo que me hizo sentir, Marilla, ¿tengo realmente una nariz bonita? Sé que usted me dirá la verdad.