Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes El lunes siguiente, Marilla se sorprendió al ver bajar a Ana de su cuarto con los libros bajo el brazo y los labios apretados con determinación.
—Vuelvo a la escuela —anunció—. Es todo lo que me queda en la vida, ahora que mi amiga ha sido cruelmente separada de mÃ. En la escuela podré mirarla y pensar en los dÃas idos.
—Será mejor que pienses en las lecciones y sumas —dijo Marilla ocultando su satisfacción por el giro que tomaba el asunto—. Espero que no volvamos a oÃr que has roto pizarras sobre la cabeza de la gente y demás cosas por el estilo. Pórtate bien y haz sólo lo que te diga tu maestro.
—Trataré de ser una alumna modelo —accedió Ana tristemente—. Supongo que no ha de ser muy divertido. El señor Phillips dice que Minnie Andrews es una alumna modelo y no hay en ella una chispa de imaginación o vida. Es apagada y lenta y nunca parece estar contenta. Pero me siento tan deprimida que me resulta fácil. Voy a ir por el camino principal. No podrÃa resistir pasar por el Camino de los Abedules sola. Me traerÃa aparejadas lágrimas muy amargas.