Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Esa chiquilla pelirroja que tienen los Cuthbert es inteligente como ella sola. Les digo que salvó la vida de la niña, pues cuando yo llegué era demasiado tarde. Parece tener una habilidad y una presencia de ánimo perfectamente maravillosas para una criatura de su edad. Nunca vi algo como sus ojos cuando me explicaba el caso.
Ana habÃa vuelto a casa en la maravillosa y helada mañana de invierno, con los ojos cargados de sueño, pero hablando incansablemente, mientras cruzaban el gran campo blanco y caminaban bajo el brillante arco de los arces del Sendero de los Amantes.