Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —No me parece que el señor Smith hubiera servido, Matthew —fue el resumen final de Ana—. La señora Lynde dice que su discurso fue pobre; pero creo que su defecto peor era el mismo que el del señor Bentley: no tenÃa imaginación. Y el señor Terry tenÃa demasiada; la dejaba remontarse excesivamente, igual que yo en el caso del Bosque Embrujado. Además, la señora Lynde dice que su teologÃa no era muy segura. El señor Gresham era un hombre muy bueno y muy religioso, pero decÃa demasiados chistes y hacÃa reÃr a la gente en la iglesia; era poco digno, y un ministro debe serlo, ¿no le parece, Matthew? Yo pensé que el señor Marshall era decididamente atractivo, pero la señora Lynde dice que no está casado, ni aun comprometido, lo sabe porque hizo investigaciones especiales al respecto, y agrega que no se podrÃa tener un ministro soltero en Avonlea, pues podrÃa casarse con alguien de la congregación y haber trastornos por ello. La señora Lynde es una mujer previsora, ¿no es cierto, Matthew? Me gusta que hayan llamado al señor Alian. Me agradó porque su sermón fue interesante y porque rezaba como si lo sintiera y no simplemente como si lo hiciera por costumbre. La señora Lynde dice que no es perfecto, pero dice también que no podemos esperar un ministro perfecto por setecientos cincuenta dólares al año y que, de todas maneras, su teologÃa es segura, porque le interrogó cuidadosamente en todos los puntos doctrinales. Además, conoce a la familia de su mujer que es muy respetable; todas las mujeres son buenas amas de casa. La señora Lynde dice que una buena doctrina en el hombre y un buen cuidado del hogar en la mujer son una combinación ideal para la familia de un ministro.