Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Oh, puedes hablar cuanto quieras. No me molesta.
—Oh, me alegro tanto. Sé que usted y yo nos vamos a llevar bien. Es un alivio tan grande hablar cuando se quiere y que no le digan a una que a los niños debe vérseles y no oÃrseles. Me lo han dicho un millón de veces. Y la gente se rÃe porque uso palabras largas. Pero si se tienen grandes ideas, deben usarse palabras largas para expresarlas, ¿no es asÃ?
—Bueno, parece razonable.