Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Todos han sido tan buenos y amables, Marilla —suspiró Ana el dÃa en que por primera vez pudo caminar cojeando—. No es muy agradable guardar cama; pero esto también tiene un lado bueno, Marilla. Uno ve cuántos amigos tiene. Porque hasta el señor Bell vino a verme, y es realmente un caballero muy distinguido. No es un alma gemela, por supuesto, pero con todo lo aprecio y estoy terriblemente arrepentida de haber criticado sus oraciones. Ahora creo verdaderamente que las siente, sólo que ha adquirido la costumbre de decirlas como si no. PodrÃa vencer esta dificultad si se preocupara un poquito. Le eché una indirecta. Le dije cuánto me empeñaba en que mis oraciones privadas fueran interesantes. Me habló de la vez que se rompió el tobillo siendo niño. Parece tan extraño pensar que el señor Bell haya sido niño alguna vez. Hasta mi imaginación tiene lÃmites, porque no puedo imaginarme eso. Cuando trato de hacerlo, lo veo con patillas grises y gafas, tal como está en la Escuela Dominical, sólo que pequeño. En cambio es tan fácil imaginar a la señora Alian como una niña. Ha venido a verme catorce veces. ¿No es como para estar orgullosa, Marilla? ¡La esposa de un ministro tiene tanto que hacer! Y también es una persona muy alegre para hacer una visita. Nunca dice que la culpa es de uno mismo y que espera que sea una niña más buena después de lo ocurrido. La señora Lynde me lo dijo cada vez que vino a verme; y de una manera que me hizo sentir que esperaba que yo fuera una niña buena, pero que no creÃa realmente que podrÃa serlo. Hasta Josie Pye vino a verme. La recibà tan amablemente como pude, porque pienso que siente mucho haberme desafiado a caminar por el tejado. Si me hubiera muerto, el remordimiento la habrÃa perseguido toda la vida. Diana ha sido una amiga fiel. Ha venido todos los dÃas a alegrar mi soledad. ¡Pero, oh, estaré muy contenta cuando pueda ir a la escuela, porque he oÃdo cosas tan excitantes sobre la nueva maestra! Todas las chicas piensan que es muy dulce. Diana dice que tiene el cabello rubio y rizado y unos ojos fascinantes. Viste maravillosamente y sus mangas abullonadas son más grandes que las de cualquiera en Avonlea. Todos los viernes por la tarde da declamación, y todos tienen que decir una poesÃa o intervenir en el diálogo. ¡Oh, es simplemente glorioso pensar en ello! Josie Pye dice que odia la poesÃa pero es sólo porque Josie tiene muy poca imaginación. Diana y Ruby Gillis y Jane Andrews están preparando un diálogo para el próximo viernes, llamado «Una visita por la mañana». Y los viernes que no tienen declamación la señorita Stacy las lleva al bosque, a pasar un dÃa de campo, y estudian los helechos, las flores y los pájaros. Y todas las mañanas y las tardes hacen ejercicios fÃsicos. La señora Lynde dice que nunca ha visto cosas semejantes y que esto pasa por tener una maestra. Pero yo creo que debe ser espléndido y que hallaré un alma gemela en la señorita Stacy.