Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes En realidad, los Cuthbert siempre compraban en casa de William Blair; era para ellos una especie de compromiso, como el de asistir a la iglesia y votar por los conservadores. Pero frecuentemente las dos hijas de William Blair atendÃan el negocio y Matthew sentÃa por ellas un absoluto pavor. PodÃa darse maña para tratar con ellas cuando sabÃa exactamente lo que deseaba y podÃa indicarlo, pero en un asunto como éste, que requerÃa explicación y consulta, Matthew sentÃa necesidad de que hubiera un hombre detrás del mostrador. De manera que irÃa a lo de Lawson, donde Samuel o su hijo le atenderÃan.
Pero ¡ay!, Matthew no sabÃa que Samuel, en la reciente ampliación de su negocio, también habÃa tomado una oficiala; era sobrina de su esposa y una jovencita arrolladora, con una hermosa cabellera, grandes y vivaces ojos castaños y la sonrisa más amplia que habÃa visto. Estaba vestida con elegancia y usaba varias pulseras que centelleaban, sonaban y tintineaban a cada movimiento de sus manos. Matthew se llenó de confusión al encontrarla allà y las pulseras le ponÃan los nervios de punta.
—¿En qué puedo servirle, señor Cuthbert? —preguntó la señorita Lucilla Harris viva y afablemente, apoyando ambas manos en el mostrador.
—¿Tiene algún… algún… algún… bueno, algún rastrillo para jardÃn? —murmuró Matthew.