Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Lo que haga esa persona no significa nada para mà —dijo Ana—. Simplemente, ni me molesto en pensar en él, Diana.
Esa noche, Marilla y Matthew, que habÃan ido a un festival por primera vez en veinte años, se sentaron un rato junto al fuego después que Ana se hubo ido a acostar.
—Bueno, creo que nuestra Ana es la que ha estado mejor de todos —dijo Matthew orgullosamente.
—SÃ, asà es —admitió Marilla—. Es una niña brillante, Matthew. Y estaba realmente guapa. Me he estado oponiendo a este asunto del festival, pero supongo que, después de todo, no hay nada de malo en ellos. De cualquier modo, esta noche me siento orgullosa de Ana, aunque no he de decÃrselo.
—Bueno, yo estoy orgulloso de ella y se lo dije antes de que subiera —dijo Matthew—. Un dÃa de éstos tenemos que ver qué podemos hacer con Ana, Marilla. Creo que pronto necesitará algo más que la escuela de Avonlea.