Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Oh, estaba tan nerviosa, Diana. Cuando el señor Alian pronunció mi nombre, realmente no podrÃa decir cómo hice para subir al escenario. Sentà como si un millón de ojos me estuvieran mirando, como si me atravesaran, y por un horrible instante tuve la seguridad de que no podrÃa empezar a hablar. Entonces recordé mis hermosas mangas abullonadas y eso me dio valor. Supe que debÃa actuar de acuerdo a esas mangas, Diana. De manera que comencé, y mi voz parecÃa llegarme desde muy lejos. Me sentÃa como una cotorra. Es providencial que ensayara tanto esas poesÃas en la buhardilla, de lo contrario nunca hubiera podido terminarlas. ¿Gemà bien, Diana?
—SÃ, sin duda, gemiste maravillosamente —aseguró Diana.
—Vi a la señora Sloane secarse las lágrimas cuando me senté. Es espléndido pensar que he conmovido el corazón de alguien. Es tan romántico tomar parte en un festival, ¿no te parece? Oh, indudablemente, es una ocasión memorable.
—¿No fue bonito el diálogo de los chicos? Gilbert Blythe estuvo simplemente espléndido. Ana, creo que la forma en que tratas a Gil es atroz. Espera a que te cuente. Cuando tú salÃas de la plataforma después del diálogo de las hadas, se te cayó una rosa del cabello, y vi a Gil recogerla y guardársela en el bolsillo sobre el pecho. Ahà tienes. Tú eres tan romántica que estoy segura que esto ha de gustarte.