Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Y Gilbert Blythe, ¿qué será? —preguntó Marilla, viendo que Ana abrÃa su Julio César.
—No tengo conocimiento de las ambiciones de Gilbert Blythe, si es que tiene algunas —dijo Ana, airada.
En aquel momento la rivalidad entre Ana y Gilbert era evidente. Antes habÃa sido unilateral, pero ahora no cabÃa duda de que Gilbert querÃa ser el primero de la clase, igual que Ana. Eran dignos uno del otro. Los otros miembros de la clase aceptaban tácitamente su superioridad y ni siquiera soñaban con competir con ellos.