Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Me alegra mucho que sienta lo mismo —dijo Ana decididamente—. Es alentador. Ahora ya no me preocuparé tanto por este asunto. Pero me atrevo a decir que se presentarán otras cosas que me preocuparán. Cada momento trae una nueva que me deja perpleja. Se termina con una cuestión e inmediatamente surge otra. Hay tantas cosas que meditar y que decidir cuando se está empezando a crecer. Pensar y determinar lo que es correcto ocupa todo mi tiempo. Estar creciendo es algo muy serio, ¿no le parece, Marilla? Pero con amigos tan buenos como usted y como Matthew, la señora Alian y la señorita Stacy tengo que crecer correctamente, y estoy segura de que si fallo será sólo por culpa mÃa. Siento que es una gran responsabilidad, porque no tengo más que una oportunidad. Si no crezco como Dios manda, no puedo volver atrás y empezar otra vez. Este verano he crecido cinco centÃmetros, Marilla. La señora Gillis me midió en la fiesta de Ruby. ¡Estoy tan contenta de que me hiciera más largos los vestidos nuevos! ¡El verde oscuro es tan bonito y fue tan bondadoso de su parte ponerle el volante! Por supuesto, sé que no era realmente necesario, pero los volantes están de moda este otoño y Josie Pye los tiene en todos sus vestidos. Sé que seré capaz de estudiar mejor con el mÃo. En lo más profundo de mi mente guardaré un sentimiento muy agradable por el volante.
—Por lo menos servirá para algo —admitió Marilla.