Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Lo has hecho muy bien, Ana. Supongo que ahora que has conseguido la beca no enseñarás.
—No. Iré a Redmond en septiembre. ¿No es maravilloso? Tendré nuevas ambiciones después de tres gloriosos y dorados meses de vacaciones. Jane y Ruby van a enseñar. ¿No es fantástico que todos, hasta Moody y Josie, hayamos pasado?
—Los sÃndicos de Newbridge ya le han ofrecido su colegio a Jane —dijo Diana—. Gilbert Blythe va a enseñar también. Debe hacerlo. Su padre no puede pagarle los estudios, asà que tendrá que ganarse el sustento. Espero que consiga el colegio de aquà si la señorita Ames decide irse.
Ana sintió una peculiar sensación de desmayada sorpresa. No lo sabÃa; contaba con que Gilbert también irÃa a Redmond. ¿Qué harÃa sin la inspiradora rivalidad? El trabajo no resultarÃa tan atractivo, ni siquiera en un instituto mixto con la perspectiva de un tÃtulo superior, sin su amigo el enemigo.
Al desayunar, la mañana siguiente, Ana se sobresaltó al comprobar que Matthew no tenÃa buen aspecto. Sus cabellos estaban mucho más grises que el año anterior.
—Marilla —dijo excitada cuando se hubo ido—, ¿Matthew no está bien?