Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes A su debido tiempo, Matthew enganchó la yegua al coche y Ana y Marilla partieron. Matthew abrió el portón y mientras cruzaba despacio, dijo, aparentemente sin dirigirse a nadie en particular:
—El pequeño Jerry Boute, de la Caleta, estuvo aquí esta mañana y le dije que espero emplearle para el verano.
Marilla no contestó, pero dio tal latigazo a la desdichada yegua, que ésta, poco acostumbrada a tales tratos, echó a andar por el sendero a una velocidad alarmante. Marilla miró hacia atrás y vio al irritante Matthew apoyado en el portón, mirándolas pensativamente.