Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes Marilla lanzó un bufido para expresar asà su desprecio por las opiniones de Matthew respecto a asuntos femeninos y salió con los baldes.
—No le diré todavÃa que puede quedarse —reflexionó mientras llenaba las lecheras—. Se excitarÃa tanto que no podrÃa dormir. Marilla Cuthbert, te has entusiasmado. ¿Has pensado alguna vez que llegarÃa el dÃa en que adoptarÃas una huérfana de un asilo? Sà que es una sorpresa; pero más lo es que Matthew sea el causante; él, que siempre pareció tener un miedo mortal a las niñas. De cualquier modo hemos decidido probar. Y sólo Dios sabe lo que saldrá de todo esto.