Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Por lo que me cuentas, supongo que se casó antes de tener la edad suficiente para conocer algo de su propia mente o su corazón y descubrió demasiado tarde que había cometido un error. Es una tragedia muy común, Ana. Una gran mujer habría tratado de sacar lo mejor posible de la situación. Evidentemente, la señora Moore ha permitido que eso la convierta en una persona amargada y resentida.
—No la juzguemos hasta conocerla —rogó Ana—. No creo que su caso sea tan común. Comprenderás su fascinación cuando la veas, Gilbert. Es algo que no tiene nada que ver con la belleza. Siento que posee una naturaleza rica en la cual una amiga podría entrar como en un reino; pero, por alguna razón, impide la entrada a todos y encierra dentro de sí misma cualquier posibilidad para que no pueda desarrollarse y florecer. Ya está, he luchado por definirla desde que la dejé y eso es lo más cercano que puedo decir. Voy a preguntarle a la señorita Cornelia sobre ella.