Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —¿Te dijo eso? —exclamó la señorita Cornelia, encantada—. Bien, me alegra mucho saberlo. En ocasiones, me he preguntado si ella querÃa tenerme cerca; nunca me lo ha hecho saber. Eso quiere decir que tienes que haberla conquistado más de lo que crees, de lo contrario no te habrÃa dicho tanto. ¡Ah, esa pobre y desdichada muchacha! Cada vez que veo a Dick Moore, me dan ganas de atravesarlo con un cuchillo.
La señorita Cornelia volvió a secarse los ojos y, una vez aliviados sus sentimientos con aquel sangriento deseo, retomó la historia.