Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos Temas varios
—He estado leyendo las necrológicas —dijo la señorita Cornelia. Dejó el Daily Enterprise y cogió su costura.
El puerto yacía negro y lóbrego bajo el hosco cielo de noviembre; las hojas muertas y húmedas se pegaban, empapadas y sucias, a los alféizares de las ventanas, pero la casita estaba llena de alegría con el fuego del hogar, y primaveral con los helechos y geranios de Ana.
—Aquí es siempre verano, Ana —había dicho Leslie en cierta ocasión, y todos los visitantes de la casa de los sueños sentían lo mismo.
—Parece que el Enterprise trae todas las necrologías últimamente —comentó la señorita Cornelia—. Siempre trae un par de columnas y yo las leo centímetro a centímetro. Es una de mis recreaciones, en especial cuando traen algo de poesía original. Aquí tienes un ejemplo escogido:
Ella se ha ido con su Hacedor, ya no andará más por este lugar. Solía jugar y canturrear con alegría la canción de Hogar, Dulce Hogar.
