Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos Leslie regresa
Quince dÃas después, Leslie Moore volvió sola a la vieja casa donde habÃa pasado años tan amargos. En el crepúsculo de junio fue, a través de los campos, a casa de Ana, y apareció abruptamente, como un fantasma, en el perfumado jardÃn.
—¡Leslie! —exclamó Ana, asombrada—. ¿De dónde has salido? No sabÃamos que venÃas. ¿Por qué no escribiste? HabrÃamos ido a esperarte.
—No sé por qué no pude escribir, Ana. Me parecÃa tan fútil tratar de decir nada con lápiz y papel. Y querÃa volver en silencio y sin ser vista.
Ana abrazó a Leslie y la besó. Leslie devolvió el beso con calidez. Estaba pálida y cansada, y suspiró al dejarse caer sobre la hierba junto a un gran macizo de narcisos que resplandecÃan como estrellas doradas en el crepúsculo pálido y plateado.
—¿Y viniste a casa sola, Leslie?
