Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Tal vez pueda verlo bajo esa luz dentro de un tiempo, Ana. En estos momentos, me siento demasiado cansada e indiferente como para pensar en el futuro. Me siento… Ana, me siento sola. Echo de menos a Dick. ¿No es muy extraño? ¿Sabes? Yo querÃa al pobre Dick, digo, a George, como querrÃa a un niño indefenso que dependiera de mà para todo. HabÃa odiado y despreciado tanto a Dick antes de que se fuera que nunca lo habrÃa admitido. Cuando me enteré de que el capitán Jim lo traÃa a casa, pensé que sentirÃa lo mismo. Pero nunca me sucedió, aunque continué despreciando a aquel Dick del recuerdo. Desde el momento en que llegó a casa, no sentà más que lástima, una lástima que me dolÃa y me atormentaba. En aquel momento supuse que era sólo porque su accidente lo habÃa vuelto indefenso y lo habÃa cambiado. Pero ahora creo que era porque en realidad se trataba de una personalidad completamente diferente. Cario lo sabÃa, Ana, ahora me doy cuenta de que Cario lo sabÃa. Siempre me llamó la atención que Cario no hubiera reconocido a Dick. Los perros son por lo general tan fieles… Pero él sabÃa que el que habÃa regresado no era su amo, aunque ninguno de nosotros lo supiera.