Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —¿Puede leer el futuro en el fuego, capitán Jim? —preguntó Owen.
El capitán Jim los miró con afecto y luego posó los ojos en la cara animada y los ojos resplandecientes de Leslie.
—No necesito del fuego para leer vuestro futuro —dijo—. Veo felicidad para todos: para Leslie y el señor Ford, para el doctor y la señora Blythe, y el pequeño Jem, y para los niños que todavÃa no han nacido pero ya nacerán. Felicidad para todos, aunque pienso que también habrá problemas, preocupaciones y penas. Van a llegar, y no hay casa, ya sea un palacio o una casita de los sueños, que pueda ahuyentarlos. Pero, si os enfrentáis juntos con amor y confianza, no ganarán. Podréis capear cualquier tormenta con estos dos compañeros a guisa de brújula y timonel.
El anciano se levantó de pronto y apoyó las manos sobre las cabezas de Leslie y de Ana.
—Dos buenas, dulces mujeres —dijo—. Veraces, fieles, de confianza. Vuestros esposos tendrán el honor en casa gracias a vosotras; vuestros hijos crecerán y os bendecirán en los años futuros.